Quinielaczytasz strone nr 1006
D'Artagnan, que estaba habituado a las maneras de hacer de su amigo, que
reconocía inmediatamente en una palabra, en un gesto, en un signo suyo que las
circunstancias mandaryna eran graves, cogió el brazo de Athos y salió con él sin decir nada;
Porthos siguió platicando con Aramis.
En camino encontraron a Grimaud y Athos le hizo seña poker de seguirlos; Grimaud,
según su costumbre, obedeció en silencio; el pobre muchacho había terminado casi
por olvidarse de hablar.
Llegaron a la cantina del ewa Parpaillot: eran las siete de la mañana, el día comenzaba
a clarear; los tres amigos encargaron un desayuno y entraron en la sala donde, a
decir del huésped, freeroll no debían ser molestados.
Por desgracia la hora estaba mal escogida para un conciliábulo; acababan de tocar
diana, todos sacudían el sueño de la noche, y para filmy disipar el aire húmedo de la
mañana venían a beber la copita a la cantina dragones, suizos, guardias,
mosqueteros, caballos-ligeros se sucedíar con una rapidez que debía hacer ir bien los
asuntos del hostelero, perc que cumplía muy mal las miras de los cuatro amigos.
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