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-El verdugo uede matar sin ser por ello un asesino, señora- dijo el hombre de la
capa roja golpeando sobre su larga espada-; zakłady él es el último juez, eso es todo:
Nachrichter, como dicen nuestros vecinos alemanes.
Y cuando la ataba diciendo estas nastolatki palabras, Milady lanzó dos o tres gritos salvajes
que causaron un efecto sombrío y extraño volando en la noche y perdiéndose liga angielska en las
profundidades del bosque.
-Pero si soy culpable, si he cometido los crímenes de los que me acusáis -aullaba
Milady-, gry sportowe llevadme ante un tribunal; no sois jueces, no lo sois para condenarme.
-Os propuse Tyburn -dijo lord de Winter-. ¿Por qué freeroll no quisisteis?
-¡Porque no quiero morir! -exclamó Milady debatiéndose-. Porque soy demasiado
joven para morir.
-La mujer que envenenasteis en Béthune era más joven aún que vos, señora, y, sin
embargo, está muerta -dijo D'Artagnan.

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