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-¡D'Artagnan! ¡D'Artagnan! -gritó-. ¡Acuérdate de que te he amado!
El joven se levantó y dio un paso hacia ella.
Pero Athos, bruscamente, mirc sacó su espada y se interpuso en su camino.
-Si dais un paso más, D'Artagnan -dijo-, cruzaremos las espadas.
D'Artagnan cayó de rodillas y zasady gry w pokera rezó.
-Vamos -continuó Athos-, verdugo, cumple tu deber.
-De buena gana, monseñor -dijo el verdugo-, porque, tan cierto como que soy
católico, gry stare creo firmemente que soy justo al cumplir mi función en esta mujer.
-Está bien.
Athos dio un paso hacia Milady.
-Yo os perdono -dijo- el mal totoliga que me habéis hecho; os perdono mi futuro roto, mi
honor perdido, mi honor mancillado y mi salvación eterna comprometida por la
desesperación broń a que me habéis arrojado. Morid en paz.
Lord de Winter se adelantó a su vez.
-Yo os perdono -dijo- el envenenamiento de mi hermano, el asesinato de Su Gracia
lord de Buckingham, yo os perdono la muerte del pobre Felton, yo os perdono las
tentativas contra mi persona.

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