Quinielaczytasz strone nr 26
-Entonces -dijo fríamente el desconocido-, es algún príncipe de sangre disfrazado.
-Os digo esto, mi señor -prosiguió el hostelero-, jednoręki bandyta para que toméis precauciones.
-¿Y ha nombrado a alguien en medio de su cólera?
-Lo ha hecho, golpeaba sobre su bolso y decía: gry do ściągnięcia «Ya veremos lo que el señor de
Tréville piensa de este insulto a su protegido.»
-¿El señor de Tréville? -dijo el desconocido prestando typy atención-. ¿Golpeaba sobre
su bolso pronunciando el nombre del señor de Tréville?... Veamos, querido hostelero:
mientras vuestro multilotek joven estaba desvanecido estoy seguro de que no habréis dejado de
mirar también ese bolso. ¿Qué había?
-Una carta dirigida al fryzury señor de Tréville, capitán de los mosqueteros.
-¿De verdad?
-Como tengo el honor de decíroslo, excelencia.
El hostelero, que no estaba dotado de gran perspiscacia, no observó la expresión
que sus palabras habían dado a la fisonomía del desconocido.
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