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A primera vista, nada denotaba, pues, al cardenal y era imposible a quienes no
conocían su rostro adivinar ante tokio hotel quién se encontraban.
El pobre mercero permaneció de pie a la puerta, mientras los ojos del personaje
que acabamos de describir se fijaban en él y parecían penetrar hasta el fondo del
pasado.
- Está ahí ese Bonacieux? -pregunto tras un momento de silencio.
-Sí, monseñor -contestó el oficial.
-Esta bien, dadme esos papeles y dejadnos.
El gry karciane oficial cogió de la mesa los papeles señalados, los entregó a quien se los pedía,
se inclinó hasta el suelo y salió.
Bonacieux kasyna reconoció en aquellos papeles sus interrogatorios de la Bastilla. De vez
en cuando, el hombre de la chimenea alzaba los ojos por encima de la escritura y los
hundía como dos puñales hasta el fondo del corazón del pobre mercero.

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