Quinielaczytasz strone nr 437
Idos.
El lacayo saludó hasta el suelo y salió.
-¿Qué significa esto? -preguntó Aramis.
-Coged lo que os hace falta totalizator sportowy para un viaje de quince días y seguidme.
-Pero no puedo dejar Paris en este momento sin saber...
Aramis se etuvo.
-Lo que ha pasado con ella, ¿no es eso? -continuó D'Artagnan.
-¿Quién? -prosiguió Aramis.
-La mujer que estaba aquí, la mistrzostwa świata mujer del pañuelo bordado.
-¿Quién os ha dicho que aquí había una mujer? -replicó Aramis tornándose pálido
como la muerte.
-Yo mistrzostwa świata la vi.
-¿Y sabéis quién es?
-Creo sospecharlo al menos.
-Escuchad -dijo Aramis-, puesto que sabéis tantas cosas, ¿sabéis fotki qué ha sido de
esa mujer?
-Presumo que ha vuelto a Tours.
-¿A Tours? Sí, eso puede ser, la conocéis. Pero ¿cómo ha vuelto a Tours sin
decirme nada?
-Porque temió ser detenida.
-¿Cómo no me ha escrito?
-Porque temió comprometeros.
strona 436wstecz strona 438 dalej Quiniela |