Quinielaczytasz strone nr 550
El viejo permanecía en la portezuela el
cochero sostenía a los caballos del coche y un lacayo los caballos de silla. De pronto
resonaron grandes gritos włoska en el pabellón, una mujer corrió a la ventana y la abrió como
para precipitarse por ella. Pero tan pronto como se dio cuenta de los dos hombres, retrocedió;
los apuestas dos hombres se lanzaron tras ella dentro de la habitación. Entonces ya
no vi nada más; pero oía ruido de muebles que se rompen. La mujer gritaba y pedía
ayuda. gry Pero pronto sus gritos fueron ahogados; los tres hombres se acercaron a la
ventana, llevando a la mujer en sus brazos; dos descendieron por la escalera y la
transportaron al coche, donde el viejo entró junto a ella. El que se había quedado en
el pabellón volvió a cerrar la ventana, salió un instante después marta wiśniewska por la puerta y se
aseguró de que la mujer estaba en el coche: sus dos compañeros le esperaban ya a
caballo, saltó él a su vez a la silla; el lacayo ocupó su puesto junto al cochero; la
carroza se alejó al galope escoltada por los tres caballeros, y todo terminó.
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