Quinielaczytasz strone nr 805
-¡A fe que con mucho gusto! -dijo D'Artagnan-. Hace tiempo que no hemos hecho
una comida decente; y como por mi cuenta esta noche tengo teksty piosenek que hacer una
expedición algo arriesgada, no me molestará, lo confieso, que se me suba la cabeza
con algunas botellas de viejo borgoña.
-¡Vaya por el viejo borgoña! Tampoco yo lo detesto -dijo. Aramis, a quien la vista
del oro había quitado como con la mano sus ideas de retiro.
Y mistrzów tras poner tres o cuatro pistolas en su bolso para responder a las necesidades del
momento, guardó las otras en el cofre de ébano incrustado pewniaki de nácar donde ya estaba
el famoso pañuelo que le había servido de talismán.
Los dos amigos se dirigieron primero a casa de Athos que, poradnik fiel al juramento que
había hecho de no salir, se encargó de hacerse traer a cena a casa; como entendía
a las mil maravillas los detalles gastronómicos, D'Artagnan y Aramis no pusieron
ninguna dificultad en dejarle ese importante cuidado.
strona 804wstecz strona 806 dalej
Quiniela |